miércoles, 7 de noviembre de 2012
El pibe que tenía tierra en las manos.
Bordeando sus dedos con la mirada, amanecía, con ésa luz que todo tornaba sepia.
Así naturalizaba su mundo con deseos de luz, visión y manos para todo tipo de quehacer.
Sus ojos tenían un halo de misterio, pero ése misterio dulce que todo lo sabe pero a la vez todo lo esconde, ése misterio abrumador que todo lo oculta, pero todos saben que allí hay algo digno de ser visto, de saberse.
El despertar fue, irónicamente, un sueño. El viento acariciaba sus mejillas, señal de que el verano se estaba acercando, porque su cama ya estaba afuera, en el "patio".
Sus manos, insisto, sus manos parecían no tener movimientos involuntarios (sospecho que todo movimiento suyo, era premeditado, calculado con anterioridad), sencillamente las deslizaba en el aire, señalaba el pan, saludaban sin importar si ése saludo tenía respuesta. Por supuesto que ésas manos estaban hechas para acariciar sino, ¿Cómo no recordar ésas manos?. Además, de ésta manera resulta mucho más sencillo creer que al carecer de movimientos involuntarios, realmente me quería acariciar con sus manos, con su mente y (¿por qué no?) con su alma.
Sus ojos, insisto, sus ojos... todavía no logro descifrar ése misterio, creo que estaban llenos de incertidumbre, caos, confusión y niñez. Claro!, ojos adolescentes en manos deseosas de quehaceres, sobre mejillas empujadas por el viento como dándoles una esperanza, un envión.
Así su viento fue emisario del destino, sus ojos preguntas del tiempo y sus manos... sus manos, insisto, sus manos eran ésa sensación de sentirse a salvo una vez que lo tocan a uno, eran suaves como sin espinas, eran flores de las más preciosas... eran flores llenas de barro.
miércoles, 10 de octubre de 2012
El juego de no jugar.
Razones de andar.. buscando un porque
emocionante es jugar, hablando al revés.
Sentirse en el cielo aunque estés en el suelo
dormir en una jaula y volar en deseos.
Razones de andar buscando un porque
pasiones para no declinar ni hablando al revés.
Demostración de lujuria en blancas parroquias,
salidas sin sentido,
con una soga, se abandona el nido.
Piel maciza y solitaria descansa visiblemente
para poder ocultar la existencia de una niñez precaria
Razones que sin saber, te llevan a estremecer al más bello de los sentidos,
los melodramas diarios van dejando atrás la infantil inocencia,
la vereda de los juegos y los árboles con nidos.
Razones de andar.. buscando un porque.
Largas caminatas en trajes de azafatas,
simulamos falsos vuelos, imitamos falsas libertades;
decoramos nuestras jaulas y nos mueven nuestras patas.
Así vamos tornando nuestro suelo en un supuesto cielo,
corremos por el nido, agitamos nuestra soga
pero todo éste movimiento es el que en verdad nos ahoga.
Razones de andar buscando un porque
y negamos nuestros actos, hablando al revés.
miércoles, 8 de agosto de 2012
No pongo palabras en los recuerdos.
Me niego a hablar. Me niego a usar palabras que van a ir en contra tuyo, aunque para ello tenga que hablar bien de mi. No voy a blasfemar (hacerlo sería hablar), por tal razón, me niego a hablar. Sospecho desde mis entrañas (a veces también desde mi razón), que vos también te negás a hablar.
Con la vida nos estamos negando; con nuestra existencia, evitable y solitaria, nos estamos deshaciendo de las palabras que pudieron haber significado algo. Hoy ya no; no lo niego, no contigo.
Para negar, a veces es importante que lo olvide, pero para olvidarlo: ¿necesito saber que lo olvidé?. De ésta manera el olvido se convierte en un recuerdo más. Olvido recordar tu rostro, me acuerdo de haberte olvidado. No recuerdo el día que te olvidé, sencillamente porque (quizás) ese día no ha llegado aún. Para mi mente el olvido es un espacio todavía ocupado, no encuentro vacío en el olvido. Entonces, ¿Estaría encontrándome con un olvido repleto de cosas?; en tal caso, ésas cosas no sabría si tomarlas como importantes o desechables (dignas de olvidar).
Me niego a olvidar. Me niego a usar mi tiempo en olvidarme de vos, porque ése tiempo sería dedicado a vos de un modo subalterno. No quiero hacerlo, aunque para hacerlo, tenga que olvidar muchas cosas malas. De suceder ésto, olvidaría porqué debo olvidarte y estaría hablando muy bien de vos.
No quiero, no quiero hablar.
jueves, 12 de julio de 2012
Más Cimientos.
Interrumpo mis pensamientos para contarme cosas que en verdad no siento;
masacro mis entrañas con sentimientos sin sentido.
Entretengo mi mente para salir de mi propio muermo;
juego con penas inciertas hasta que lo fantástico sea (de alguna manera) lógico.
Desde algún lugar dentro mío, conozco por qué lo hago,
pero otro lugar lo enfrenta, dejándome para mi, cierto sabor agridulce que deja la verdad, la mentira, y el juego del sufrimiento (más si me miento).
En el dolor, cae la rutina. Y éstas veredas, son más lindas si me conducen a tu casa; tu casa es más linda si (para ir hacia ella) tuve que caminar por esa vereda.
La rutina cayó en dolor. Mis pensamientos me hacen sonreir si imagino un futuro utópico; nuestro futuro utópico es mas lindo si (para llegar a él) tuve que olvidar el pasado.
Otra vez, interrumpo mis pensamientos para contarme cosas que en verdad (y ante la lucha de las palabras mismas), son mentiras.
Y mis palabras van a ir y venir como siguiendo las normativas de cualquier ejercicio libriano de placer/dolor, odio/amor.
Recurro al zodíaco, antes no lo hacía, debo estar buscando cimientos que me planten ahora y para siempre en una posición, no de dolor, no de amor ni de placer ni de odio.
Para el placer, te tenía a vos. Para el dolor, me tenía a mi; para el amor, te tenía a vos, para el odio, me tenía a mi.
Hoy las palabras parecen obedecer otro orden. Busco en mí, más de lo que busco en vos.
Invento un final feliz, pero esquivo la realidad. Juego con lo irreal. Construyo en el aire sin licencia para ello y manejo en el piso los riesgos de una construcción absolutamente sin cimientos (aún más, si miento).
domingo, 24 de junio de 2012
Galaxia (me clavó las uñas)
La luna de Júpiter, debería estar en Marte.
(Me rasco los ojos)
Las luces que nos rodean son muy confusas,
el reflejo que vemos, es frío y sombrío (no es Marte).
(Se me dan vuelta los pies)
Y fue así como llenó su boca de caramelos,
se hizo militante del afuera y no se detuvo en si mismo.
De Marte, muy poco; casi nada.
(de Marte, lo peor).
El polvo va del suelo al cielo,
¿o del cielo al suelo?.
Los olores más ricos, son temores más profundos
y el vuelo del polvo se convierte en un olor de rutina.
(Me arranco los brazos y corro)
¿Debería ir a Júpiter yo solo?
Estar en Marte es raro.
(Me coso 4 rulemanes en la rodilla).
sábado, 19 de mayo de 2012
La Cueva.
Explotó. Ella explotó y llenó a los dinosaurios de chocolate; su dulzura extrema, ahora plasmada en piel de reptil, no deja sino una sensación de cierta soledad bipolar. Los dinosaurios esconden ahora, sobre un manto de dulce y caliente chocolate, sus relaciones de sangre fría. El plástico derrotó al metal.
Ella explotó la noche del sábado. Se sintió presionada. El filo de los dinosaurios rompió con su capa más fuerte, ella no pudo hacer nada. Ya había sido pisada, aplastada y desparramada por todo el agujero negro en dónde ella co-habitaba con los dinosaurios.
Sangre de chocolate, pintura para dinosaurios.
martes, 17 de abril de 2012
Ladrillo.
Imaginar que es la perfección, a lo que uno quiere llegar; tropezar.
Sentir que es la mejor opción, la única; renunciar.
Estancarse en uno mismo (con el otro); autoboycot.
Y me pidieron que dibuje una casa.
-Dibujá una casa.
-¿Cómo?.
-Como quieras, es libre.
¿Libre?. Una casa libre?. Libre de qué?. Libre de Quién?. Pensé.
Dibujé una casa. Tenía ventanas, chimeneas, una puerta, un balcón y muchos adornos afuera.
-Bueno, que creés qué le falta a la casa?.
-REJAS y ALARMA.
Fue mi respuesta.
Y escribo esto con mi mayor inseguridad, pero no estoy borrando nada; porque, me quiero equivocar para aprender.
Quiero mi casa libre, sin rejas.
¿Cómo fue qué pasó por mi cabeza que a mi diseño de una casa dibujada con LIBERTAD, necesitaba ponerle rejas?.
Afuera, adornos. Adentro.. Alarma.
martes, 27 de marzo de 2012
Egoteísta: Un canto onírico a la inexistencia del Ser.
Y Hefesto se comió las semillas de la Gata Flora.
¿Cómo vamos a olvidarnos de la noche que nos amamos con la Galaxia mirándonos?,
mi río decidió no dejar rastros de lodo;
la germinación de tu entusiasmo por el mundo, no se ve afectada,
porque minutos antes vio en los ojos de Medusa al silencioso olvido.
Y así, yaciese en mis montañas, la pena de tus rebaños,
que no querían comer ni tampoco sentir demasiado daño.
Los rayos de un barbudo, le otorgan voluntad a las sirenas.
El sencillo pez, evoluciona.
Y así, un Cíclope se encama con Anubis; traición mediterránea.
Pero, ¿Cómo recordarlo si nunca tocamos el mar?,
los favores de los dioses o el llamado de Pegaso,
hizo de nuestro pueblo no más que un inédito rechazo.
domingo, 19 de febrero de 2012
Ángeles como Gaviotas.
Estábamos en lo más alto de la estructura. Sentado ahí, me decía que me quería, sentado ahí me decía que ya nada importaba, que todo estaba bien. Yo estaba preocupado, era un adiós sin aviso, pero se entendía.
Como una señal que no llega a explicar del todo su significado, algo más primitivo que la palabra, pero que uno automáticamente entiende su definición.
Me estaba llamando pero miré hacia el cielo. Siguió llamándome y finalmente fui a abrazarlo. Me dijo "te quiero", sentado desde su reposera color verde, devolví el gesto con un "yo también, te quiero", los dos sonreímos.
El Sol, claro y deslumbrante, brillaba sobre su cabeza. Sus ojos estaban llenos de pureza.
Tras un tiempo de silencio calmo y celestial, logro observar que detrás de él, nos observaba un señor... callado, pero asintiendo con una sonrisa.
Sigue el silencio, el brillo en su calva, el destello en sus ojos. Continuó un consejo que recuerdo bien, me dijo "el único miedo a vencer, es el miedo al amor". Lo abracé fuerte y miré hacia el Sol. Rayos, miles, se desprendían de una gran bola incandescente, repentinamente, una parvada de gaviotas estaban volando en el cielo. Era como un disparo de aves en medio de la ciudad. Sólo pude observar a una, mis ojos no dejaban de seguirla, parecía moverse en cámara lenta, pero nunca se retrasaba. ¿Por qué no pude dejar de mirar esa gaviota?, estaba impactado, esa gaviota no tenía nada que la diferencie del resto, pero yo estaba ahí, quieto, mirándola fijamente.
Él, seguía sentado en la reposera, apoyando sus brazos sobre sus piernas como si nada le importara. Su cara reflejaba una sensación de eterna serenidad, gestos plácidos contemplaban la luz. Luz que se hacía cada vez mas fuerte, más cálida.
Mirando la gaviota lentamente, separándola del resto, con esa fuerte actividad solar de fondo, me di cuenta.. él, estaba muriendo.
Mi corazón empezó a latir muy fuerte, como si yo fuese una porción de su cuerpo (en parte lo era). Latía, cada vez más y más fuerte.. no quería que se vaya, pero no podía hacer nada.
Se fue.
Mi corazón comenzó a latir lentamente, con esa placidez que él había reflejado segundos antes de partir. Entendí todo.
Nos estábamos despidiendo.
lunes, 6 de febrero de 2012
Subida Clásica.
Desde adentro, buscamos algo que nos haga rellenar nuestros cachetitos. Nos ponemos barba, alimentamos nuestro ego, ingerimos comida chatarra, comemos corazones ajenos y las tripas trenzadas.
Molemos nuestro orgullo para condimentar situaciones junto con alguna disecada dignidad. Agua.
Desde adentro buscamos el bienestar. Queremos algo mejor constantemente y no sabemos nada sobre mejorar situaciones ya establecidas.
Corremos alguna carrera sin saber cuál es su meta, desconociendo si es buena o mala; decidimos correr.
Los cachetes llenos, salir a correr, lo desconocido; no son buena mezcla.
A correr sin haber ingerido suficiente.
A vivir sin esperar demasiado; total el final sigue siendo incierto.
Buscando un sentimiento dulce y probando sentimientos amargos.
miércoles, 1 de febrero de 2012
MS DOS
No importan los títulos. Sin horizonte, la mirada se mantiene fija. Sintiendo la fría sensación que ya no puedo sostener con mi corazón aquello que observan mis ojos (o no).
Los números son binarios por la interacción de dos números; ojos-corazón/corazón-ojos, un juego binario que ya no puedo dominar. ¿Por qué hay un 3 en el juego binario?. ERROR. Reiniciar. Sistema en Modo a prueba de fallos. No Responde.
En una eterna espera, comienzo a sentir los síntomas que tienen ciertas personas que fueron violadas. Esas ganas de afearse para no ser lastimado. Violación sentimental.
¿ERROR?. No Responde.
No tengo manera de esquivar la profundidad, así ví una vez el horizonte, retrocedí.
Modo a Prueba de Fallos. RESPIRAR, ser racional, tranquilizarse.
lunes, 23 de enero de 2012
Corrida de Toros.
Nos preparábamos para vivir lo mejor. Pantalón, cinturón y zapatitos cómodos fueron los elegidos para esperar que el tiempo haga de nosotros un feliz recorrido turístico.
Yo no sabía de la existencia de la corrida de toros en Buenos Aires, pero parece que existe.
Es un movimiento cultural (diría) aún en éstos tiempos; movimiento que llegó a mi
sin esperarlo. Menos mal que tenía los zapatitos cómodos.
Sinceramente venía todo muy bien, demasiado tranquilo diría, se manejaban nuestros actos bajo una nube de paciencia, bondad y ganas de abrazarse. Pero la corrida de Toros
era un hecho inminente que yo ignoraba.
Investigué como pude, la existencia de este acto en Capital Federal (más precisamente) y me sorprendí al notar que éste festejo se llevaba a cabo hace tiempo ya. ¡Yo no lo sabía!.
Participé en una corrida de toros.
La experiencia es de lo más desagradable, al principio intenté correr para que los toros no me alcancen, pero me di cuenta que era una posibilidad imposible de
sostener. Los toros me pisotearon, me clavaron sus cuernos, me mataron por dentro... me carnearon; mi cuerpo, expuesto al Sol y a la Luna, estaba deseoso de que hagan con él no más que morcillas.
Mi sangre se tornaba de un raro color marrón. Ya no era humano. No puedo explicar bien como me sentía, no por no querer recordar, sino porque justamente creo haber dejado de sentir. Convertirme en un pedazo de "algo" no me importaba. Que me muevan, que me sostengan, que me corran... corrida de toros era lo que me había pasado por encima.
Al abrir los ojos pude pensar un poco mejor. Mi sangre volvióse roja poco a poco, eso sólo podía significar una cosa: mi corazón estaba abandonando su forma de pequeño guijarro para adoptar la original.
Ahora estoy reconstruyendo lo que queda de mi, y esperando no estar el próximo 7 de Julio.
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