En el día está la noche y tras la noche un nuevo día. Crecer es alejarse hasta estar nuevamente cerca.
El golpe que no tiene destino obtiene su solución práctica al querer pegarle al cielo; y necesitás necesitar un golpe.
Decir. Querés decir algo para no cansar al cansado cansancio. Tener tramada una trama que divierta y envuelva de manera ñañosa por sus ganas de ser tramada. Armar pasajes parejos de sinuosas caminatas con parejas, y no armar caminos sinuosamente pasajeros.
Pispear, pispeo si quiero. Querer mirar entero para no ser yo quien pispea.
No temblar de las ganas de temblar y temblar de las ganas de temblar.
Que me haga pasar a través de lo ajeno y no estar ajeno de haber pasado a través de lo ajeno.
Cantar con palabras aquello que con palabras no canto.
"Jugar juegos" y "subir arriba", es de humanos. La tentación juega a ser adicto a las adicciones. Juego con las dicciones y armo palabras que, quizás, no vuelva a escuchar jamás; quizás tampoco sean realmente palabras; quizás no haya un jamás. Está la intención y no la palabra, está el desafío y no la confianza. No recuerdo como respirar, me detengo un segundo (respiro) e intento recordar como se respira.
No hay nexos sin intención y ésto está repleto de intenciones sin nexos, de nexos mal intencionados y de mal intenciones con nexos ausentes.
Jugar, juego solo: tengo palabras.