Dolor blanco, endeble.
Aunque en realidad creo que no alcanza ningún color.
Aunque en realidad creo que no alcanza ningún color.
De repente, vino a hablarme un pasillo oscuro que parecía tocar lo infinito.
Con el paso del tiempo, el pasillo y la oscuridad, se separaron.
Separados por la suma, se aclararon las distancias.
Me involucré con un pasillo.
Contusionar mis sentimientos en un duro encuentro con la mente, fue pensar.
El pasillo me dijo que él mismo puede ser el contexto de cualquier alter ego.
Estar en desacuerdo con un pasillo que me parece infinito, fue la calma.
Mi vida en color, llena; puede completarse con la calma, el pensamiento, las distancias y el dolor.