jueves, 30 de junio de 2016

Silla de plástico

Mi vida en negro, vacía; no puede completarse con el dolor.
Dolor blanco, endeble.
Aunque en realidad creo que no alcanza ningún color.

De repente, vino a hablarme un pasillo oscuro que parecía tocar lo infinito.
Con el paso del tiempo, el pasillo y la oscuridad, se separaron.
Separados por la suma, se aclararon las distancias.

Me involucré con un pasillo.
Contusionar mis sentimientos en un duro encuentro con la mente, fue pensar.

El pasillo me dijo que él mismo puede ser el contexto de cualquier alter ego.
Estar en desacuerdo con un pasillo que me parece infinito, fue la calma.

Mi vida en color, llena; puede completarse con la calma, el pensamiento, las distancias y el dolor.


jueves, 12 de marzo de 2015

La (in)existencia del vacío.


Sentir el vacío es no sentir; dejarse llevar es no dejarse. Ser y estar es un debate mental-sentimental que no logro entender pero intento resolver.
Sentirse vacío no tiene explicación. El vacío deja huecos que no entiendo si son, están, no son o no están ahí. Sentir es más fácil que no sentir. Vaciar es más difícil que rellenar. No entender es sentirse vacío fácilmente.

Nunca se deja de amar porque los vacíos no existen en el amor. ¿Puedo sentirme vacío habiendo amado?.

Encuentro un vacío en la palabra "vacío"; encuentro un vacío en su explicación, en su sentimiento y en su existencia. ¿Existe el vacío?.

Vaciar es haber reconocido existencia. ¿Existo si estoy vacío?.

Un desierto fue un mar como un vacío es una lágrima y una lágrima nunca está vacía.

Desistir, vaciar, amar. Vaciar no es dejar de amar. Vaciar es priorizar dolor. Vaciar duele pero el vacío no existe; el dolor, si.

Sentirse vacío es, simplemente, no sentirse.

Vaciar es dejar de ser.

lunes, 12 de mayo de 2014

Más

De criaturas extrañas y de transformaciones nocturnas; de conversaciones sádicas y de poca paciencia.
Ahí estabas vos, mirando sin saber qué mirar y tentado con cosas que no sabías que iban a pasar. La ropa se derretía si mirabas al cielo. Nunca miraste al cielo (pensé).
De anécdotas distraídas y de agua bendita; de anillos en la piel y de narices frías.
Ya no me escuchabas más. Se ahogan los ojos, se instalan en el cielo: no vuelven.

Encierros en el entorno y envoltorios desenvueltos. Se destacó la ausencia, se reanimó lo agudo y se restauró lo puro.

jueves, 27 de febrero de 2014

Mediador ego-urbano-social.

El ser humano más lindo es el chiste. Lo grotesco es antipático y no es humano. Lo humano es natural, lo grotesco es ironía. Mi miedo es no tener un chiste y hago chistes sobre mis miedos. El miedo es el chiste de la vida y la vida tiene miedos grotescos y antipáticos. El miedo, lo grotesco y lo antipático, ¿son entonces la ironía del humano que ya no tolera lo natural?. Mi miedo es humano y mi chiste es natural. Usar el chiste como forma natural de ser humano es a veces un escape lógico que encierra a mis (muchos) miedos.
Soy natural si tengo miedos.

domingo, 9 de febrero de 2014

Garganta.

La rareza invade la inquietud de ánimo sin sosiego alguno, sin rincones claros e intenciones desoladas pero siempre con personas en medio de todo; un todo que lleva finitamente a un valor dual social-antisocial, humano o descorazonado.
La rareza de la lucha mental-sentimental y la variedad de personas a conocer, a saberse como conocidas y a no terminar de conocer jamás, nunca. El temor de hacer mal en donde no hay maldad y las ganas de mejorarlo todo; aislarse. Pensar.
La constante rivalidad de cabeza-corazón, el simple deseo que termina siendo el más exagerado de los anhelos, la respuesta es antisocial si estoy solo. La respuesta es social si estoy solo. No es ajeno ni es mío, es un todo. ¿Qué tan abarcativo-relativo es el valor absoluto?, ¿cuántas mentes sienten?, ¿cuántos corazones piensan?.
A la rareza que invade le cuesta iluminar, pero cuando lo hace es una luz extraña que da a conocer nuevos rumbos. Dan ganas de pedir perdón, dan ganas de retroceder, dan ganas de seguir adelante. Lo raro ya pasó, está pasando y va a seguir pasando porque nada es claro. La nada es oscura. La mente es oscura y al corazón nada puede hacerlo retroceder.

jueves, 2 de enero de 2014

Me como las uñas.


Comerse las uñas y retroalimentarse de palabras, querer dejar de hacerlo y encontrar más uña dentro de la uña misma. Me como las uñas.
Me como las uñas y lo hago aunque estén sucias. Soy consciente que lo hago, lo repito... miro los dedos casi con odio; no quiero que ése molesto, deseado y curvilíneo pedazo de uña esté en mi cuerpo. Lo arranco, lo siento en la boca. Lo odio y quiero que se vaya de mi. Lo trago, entra en mi cuerpo. Estoy masticando, estoy comiendo, estoy ensuciando mi cuerpo con algo que no quiero que esté en él pero, de alguna manera irónica, encuentro la solución en su ingesta.
Me como los problemas. Mastico los problemas. Hago interno lo externo; hago externo lo interno.
Hoy, quiero llorar uñas.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Calefón.

No poder desprenderse, es de animal "criaturezco", es de falto de razón, es de sangría mal puesta y de un sinfín de divinos errores primitivos. Tener la posibilidad de hacerlo (lo sentís próximo), pero así y todo su desprendimiento es lactante-absorbido por una fuerza instinto-intestinal que no permite que logremos hacerlo. Me encierro en el averno; lo profano.
Me alimento de estrías de mar y me ahogo en mis propias ganas de llorar insectos horribles. Bichos que nacen en mis ojos y caminan por todo mi cuerpo. Mis brazos quieren sentir esas pequeñas patas de vida rechazada por la sociedad, de vida mal mirada por otros ojos que no saben llorar insectos.
¿Soy un inútil si no puedo lograr convertir mis lágrimas en insectos?. ¿Soy útil si no quiero hacerlo?.