domingo, 19 de febrero de 2012

Ángeles como Gaviotas.

Estábamos en lo más alto de la estructura. Sentado ahí, me decía que me quería, sentado ahí me decía que ya nada importaba, que todo estaba bien. Yo estaba preocupado, era un adiós sin aviso, pero se entendía.
Como una señal que no llega a explicar del todo su significado, algo más primitivo que la palabra, pero que uno automáticamente entiende su definición.
Me estaba llamando pero miré hacia el cielo. Siguió llamándome y finalmente fui a abrazarlo. Me dijo "te quiero", sentado desde su reposera color verde, devolví el gesto con un "yo también, te quiero", los dos sonreímos.
El Sol, claro y deslumbrante, brillaba sobre su cabeza. Sus ojos estaban llenos de pureza.
Tras un tiempo de silencio calmo y celestial, logro observar que detrás de él, nos observaba un señor... callado, pero asintiendo con una sonrisa.
Sigue el silencio, el brillo en su calva, el destello en sus ojos. Continuó un consejo que recuerdo bien, me dijo "el único miedo a vencer, es el miedo al amor". Lo abracé fuerte y miré hacia el Sol. Rayos, miles, se desprendían de una gran bola incandescente, repentinamente, una parvada de gaviotas estaban volando en el cielo. Era como un disparo de aves en medio de la ciudad. Sólo pude observar a una, mis ojos no dejaban de seguirla, parecía moverse en cámara lenta, pero nunca se retrasaba. ¿Por qué no pude dejar de mirar esa gaviota?, estaba impactado, esa gaviota no tenía nada que la diferencie del resto, pero yo estaba ahí, quieto, mirándola fijamente.
Él, seguía sentado en la reposera, apoyando sus brazos sobre sus piernas como si nada le importara. Su cara reflejaba una sensación de eterna serenidad, gestos plácidos contemplaban la luz. Luz que se hacía cada vez mas fuerte, más cálida.
Mirando la gaviota lentamente, separándola del resto, con esa fuerte actividad solar de fondo, me di cuenta.. él, estaba muriendo.
Mi corazón empezó a latir muy fuerte, como si yo fuese una porción de su cuerpo (en parte lo era). Latía, cada vez más y más fuerte.. no quería que se vaya, pero no podía hacer nada.
Se fue.
Mi corazón comenzó a latir lentamente, con esa placidez que él había reflejado segundos antes de partir. Entendí todo.
Nos estábamos despidiendo.

lunes, 6 de febrero de 2012

Subida Clásica.

Desde adentro, buscamos algo que nos haga rellenar nuestros cachetitos. Nos ponemos barba, alimentamos nuestro ego, ingerimos comida chatarra, comemos corazones ajenos y las tripas trenzadas.
Molemos nuestro orgullo para condimentar situaciones junto con alguna disecada dignidad. Agua.
Desde adentro buscamos el bienestar. Queremos algo mejor constantemente y no sabemos nada sobre mejorar situaciones ya establecidas.
Corremos alguna carrera sin saber cuál es su meta, desconociendo si es buena o mala; decidimos correr.
Los cachetes llenos, salir a correr, lo desconocido; no son buena mezcla.
A correr sin haber ingerido suficiente.
A vivir sin esperar demasiado; total el final sigue siendo incierto.
Buscando un sentimiento dulce y probando sentimientos amargos.

miércoles, 1 de febrero de 2012

MS DOS

No importan los títulos. Sin horizonte, la mirada se mantiene fija. Sintiendo la fría sensación que ya no puedo sostener con mi corazón aquello que observan mis ojos (o no).
Los números son binarios por la interacción de dos números; ojos-corazón/corazón-ojos, un juego binario que ya no puedo dominar. ¿Por qué hay un 3 en el juego binario?. ERROR. Reiniciar. Sistema en Modo a prueba de fallos. No Responde.
En una eterna espera, comienzo a sentir los síntomas que tienen ciertas personas que fueron violadas. Esas ganas de afearse para no ser lastimado. Violación sentimental.
¿ERROR?. No Responde.
No tengo manera de esquivar la profundidad, así ví una vez el horizonte, retrocedí.
Modo a Prueba de Fallos. RESPIRAR, ser racional, tranquilizarse.