Desde adentro, buscamos algo que nos haga rellenar nuestros cachetitos. Nos ponemos barba, alimentamos nuestro ego, ingerimos comida chatarra, comemos corazones ajenos y las tripas trenzadas.
Molemos nuestro orgullo para condimentar situaciones junto con alguna disecada dignidad. Agua.
Desde adentro buscamos el bienestar. Queremos algo mejor constantemente y no sabemos nada sobre mejorar situaciones ya establecidas.
Corremos alguna carrera sin saber cuál es su meta, desconociendo si es buena o mala; decidimos correr.
Los cachetes llenos, salir a correr, lo desconocido; no son buena mezcla.
A correr sin haber ingerido suficiente.
A vivir sin esperar demasiado; total el final sigue siendo incierto.
Buscando un sentimiento dulce y probando sentimientos amargos.
Correr aun desconociendo la meta tiene sus ventajas y sus desventajas. Está bueno correr sobre el abismo, porque es incontrolable, emocionante e ingenuo, y porque de esa forma nunca nos detenemos. Y por otra parte el final del camino, si es que existe uno, es el resultado de una suerte de ruleta rusa, y eso implica que puede ser lo que tanto esperamos, o algo todavía mejor, o lo peor de lo peor. Pero creo que nuestras acciones, aunque inconscientemente, pueden encausarnos hacia el destino que queremos, a menos que demasiados obstáculos se interpongan y nos hagan perder fuerza.
ResponderEliminarNo está mal admitir que el ser humano es más idiota de lo que cree. Y ese debería ser el principal argumento para correr, aun sin destino cierto.
Y finalmente, tomar pesimista conciencia de nuestra naturaleza ingenua es casi un desafío. Pero lo bueno, creo, es modelar nuestras acciones para afinar el universo de metas posibles. Quiero decir, que la conciencia nos ayude a aprender y a crecer. Si no, no tiene sentido alguno. ¿Me fui a la mierda? :S
No te fuiste nada! me sorprende que hayas entendido algunas cosas, incluso mejor que yo. Correr sobre el abismo, puede ser que estoy buscando eso, pasa que siento que me arrebataron la inocencia; pero hacia ella, intento, ir nuevamente.
EliminarPor eso llamo también a correr sin necesidad de involucrar tanto corazón ajeno y tanto ego.
Gracias.
Darío, yo pienso que las personas somos más inocentes de lo que en verdad nos creemos. Pero no inocentes en el sentido de "libres de culpa", sino en el sentido de ser eternos aprendices. De hecho, creo que morimos sin aprender lo suficiente. De modo que la inocencia es, a mi entender, inherente al ser humano.
ResponderEliminarY estoy totalmente de acuerdo con esto de correr sin necesidad de involucrar corazones ajenos. Eso es egoísmo y también es inherente a nuestra esencia. Pero a diferencia de la inocencia, es algo que deberíamos controlar, porque ningún "tipo de" egoísmo es bueno. Eso es miseria.
Lo realmente difícil es encontrar un sano equilibrio entre el ego y la condescendencia desmedida. Algo que a mí, personalmente, me cuesta muchísimo.