No poder desprenderse, es de animal "criaturezco", es de falto de razón, es de sangría mal puesta y de un sinfín de divinos errores primitivos. Tener la posibilidad de hacerlo (lo sentís próximo), pero así y todo su desprendimiento es lactante-absorbido por una fuerza instinto-intestinal que no permite que logremos hacerlo. Me encierro en el averno; lo profano.
Me alimento de estrías de mar y me ahogo en mis propias ganas de llorar insectos horribles. Bichos que nacen en mis ojos y caminan por todo mi cuerpo. Mis brazos quieren sentir esas pequeñas patas de vida rechazada por la sociedad, de vida mal mirada por otros ojos que no saben llorar insectos.
¿Soy un inútil si no puedo lograr convertir mis lágrimas en insectos?. ¿Soy útil si no quiero hacerlo?.
viernes, 1 de noviembre de 2013
lunes, 21 de octubre de 2013
Circunvalación en la circunvolución.
En el día está la noche y tras la noche un nuevo día. Crecer es alejarse hasta estar nuevamente cerca.
El golpe que no tiene destino obtiene su solución práctica al querer pegarle al cielo; y necesitás necesitar un golpe.
Decir. Querés decir algo para no cansar al cansado cansancio. Tener tramada una trama que divierta y envuelva de manera ñañosa por sus ganas de ser tramada. Armar pasajes parejos de sinuosas caminatas con parejas, y no armar caminos sinuosamente pasajeros.
Pispear, pispeo si quiero. Querer mirar entero para no ser yo quien pispea.
No temblar de las ganas de temblar y temblar de las ganas de temblar.
Que me haga pasar a través de lo ajeno y no estar ajeno de haber pasado a través de lo ajeno.
Cantar con palabras aquello que con palabras no canto.
"Jugar juegos" y "subir arriba", es de humanos. La tentación juega a ser adicto a las adicciones. Juego con las dicciones y armo palabras que, quizás, no vuelva a escuchar jamás; quizás tampoco sean realmente palabras; quizás no haya un jamás. Está la intención y no la palabra, está el desafío y no la confianza. No recuerdo como respirar, me detengo un segundo (respiro) e intento recordar como se respira.
No hay nexos sin intención y ésto está repleto de intenciones sin nexos, de nexos mal intencionados y de mal intenciones con nexos ausentes.
Jugar, juego solo: tengo palabras.
El golpe que no tiene destino obtiene su solución práctica al querer pegarle al cielo; y necesitás necesitar un golpe.
Decir. Querés decir algo para no cansar al cansado cansancio. Tener tramada una trama que divierta y envuelva de manera ñañosa por sus ganas de ser tramada. Armar pasajes parejos de sinuosas caminatas con parejas, y no armar caminos sinuosamente pasajeros.
Pispear, pispeo si quiero. Querer mirar entero para no ser yo quien pispea.
No temblar de las ganas de temblar y temblar de las ganas de temblar.
Que me haga pasar a través de lo ajeno y no estar ajeno de haber pasado a través de lo ajeno.
Cantar con palabras aquello que con palabras no canto.
"Jugar juegos" y "subir arriba", es de humanos. La tentación juega a ser adicto a las adicciones. Juego con las dicciones y armo palabras que, quizás, no vuelva a escuchar jamás; quizás tampoco sean realmente palabras; quizás no haya un jamás. Está la intención y no la palabra, está el desafío y no la confianza. No recuerdo como respirar, me detengo un segundo (respiro) e intento recordar como se respira.
No hay nexos sin intención y ésto está repleto de intenciones sin nexos, de nexos mal intencionados y de mal intenciones con nexos ausentes.
Jugar, juego solo: tengo palabras.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Fin del magnetismo.
Detener el tiempo cuando todavía se está en movimiento es pensar. Todo aquello que uno piensa, tiene magnetismo envolvente y desenvolvente tantas veces como la atracción lo requiera; porque de eso se trata, de ser atraído y, a la vez, ser objeto de atracción. Corrección, ser sujeto de atracción. Se trata de estar sujeto a algo que no existe de forma física, es algo magnético.
Vivir es la llama de los sentidos. La vida todo lo piensa, o al menos eso intenta. ¿Siente la vida más de lo que piensa?. Crecemos, y con nosotros, de manera paulatina y (vamos a imaginar) proporcionalmente aumenta nuestro deseo de querer pensarlo todo, de querer estar aquí y allí, de querer hacer esto y aquello por mi, por el otro y por todos. Quererlo todo, pensarlo todo.
Y hablando de la vida, la muerte. El día que se haya pensado todo, ése día es el fin del magnetismo. Si no atrae no es pensado o ¿si no es pensado no atrae?. No importa, de todas formas, el día que se haya pensado todo, ya no estaremos acá para atraer o ser atraídos. Fin del magnetismo.
Es así como, en un último intento por atraer, el magnetismo nos trae el temor. Temer viene de la mano de lo nuevo y es así como un pensamiento más nos acerca al "pensarlo todo". Es eso, es un pensamiento nuevo. Maldito pensamiento nuevo. Crisis.
El pensamiento nuevo nos viene a molestar, pero nos gusta. Viene a contarnos más acerca de la vida y la llegada a la muerte. Es un pensamiento que cuenta, y cuenta mucho, pero a veces cuenta lo que no se quiere oír.
Es así como, en éste momento, mi temor aumenta y mi corazón late más fuerte, porque todo ésto no lo había pensado nunca.
Vivo y muero en un pensamiento.
Vivir es la llama de los sentidos. La vida todo lo piensa, o al menos eso intenta. ¿Siente la vida más de lo que piensa?. Crecemos, y con nosotros, de manera paulatina y (vamos a imaginar) proporcionalmente aumenta nuestro deseo de querer pensarlo todo, de querer estar aquí y allí, de querer hacer esto y aquello por mi, por el otro y por todos. Quererlo todo, pensarlo todo.
Y hablando de la vida, la muerte. El día que se haya pensado todo, ése día es el fin del magnetismo. Si no atrae no es pensado o ¿si no es pensado no atrae?. No importa, de todas formas, el día que se haya pensado todo, ya no estaremos acá para atraer o ser atraídos. Fin del magnetismo.
Es así como, en un último intento por atraer, el magnetismo nos trae el temor. Temer viene de la mano de lo nuevo y es así como un pensamiento más nos acerca al "pensarlo todo". Es eso, es un pensamiento nuevo. Maldito pensamiento nuevo. Crisis.
El pensamiento nuevo nos viene a molestar, pero nos gusta. Viene a contarnos más acerca de la vida y la llegada a la muerte. Es un pensamiento que cuenta, y cuenta mucho, pero a veces cuenta lo que no se quiere oír.
Es así como, en éste momento, mi temor aumenta y mi corazón late más fuerte, porque todo ésto no lo había pensado nunca.
Vivo y muero en un pensamiento.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Cinética Magnética.
Mi respuesta a la pregunta que pensé es tan extraña como la idea de haberme generado una pregunta sin solución posible (al menos para mi mismo).
Hay cosas que se vuelven metal y generan interés. Hay magnetismo en espacios que no deseo que haya. Es así como la lucha no es contra el espacio, ni contra lo que ocupa ése espacio. La lucha es con lo que genera ése espacio. Irradia placeres y odios, segrega y une. Ése ambiguo magnetismo que tienen las cosas, ése metal que en todo está presente.
Me aíslo para pensar en el magnetismo y me siento tan atraído como cuando ocupaba el centro de la escena. Estoy ocupado pero no estoy haciendo algo del todo concreto.
Me atraen las cosas pero no el espacio que las rodea. Todo tiene su función de ser y ésa función es magnética pero, a veces, su utilidad es nula.
La ausencia es la presencia necesitada. La ausencia es anti magnética. El espacio no está libre de nada.
Gira el magnetismo; busca el magnetismo.
¿Cuándo se detiene el magnetismo?. La vida inevitablemente atrae vida, y su búsqueda en el espacio es cinética.
Carcomo mi piel añorando ésa vieja y conocida "piel de gallina". No la encuentro. Imantar es hoy sobrevivir. Sentir, es lo que solía ser. Sentir, es mi ausencia.
lunes, 15 de julio de 2013
¿Fui a un baile?
"La gente va llegando al baile". El baile en algún momento fue un lugar sin gente, entonces, yo me pregunto: ¿Era un baile?.
La respuesta está dada de diferentes tipos, según que uso le des a la palabra.
baile1.
1. m. Acción de bailar.
2. m. Cada una de las maneras de bailar. El charlestón es un baile
3. m. Festejo en que se juntan varias personas para bailar.
4. m. Local o recinto público destinado a bailar.
5. m. Pieza musical destinada a ser bailada.
6. m. Espectáculo teatral en que se danza.
7. m. Arte de bailar. Es un maestro en el baile flamenco
8. m. Pieza breve de teatro cuyos principales elementos son la música, el canto y el baile, que se representaba generalmente entre la segunda y la tercera jornada de las comedias clásicas.
9. m. Alteración por error del orden de algo. Baile de cifras, de letras
10. m. Cambios reiterados de algo en su configuración o de personas en relación con el puesto u orden que ocupaban. Baile de fronteras, de ministros
11. m. coloq. Lío, pelea o altercado violento.
12. m. germ. Ladrón o delincuente.
~ de botón gordo, ~ de candil, o ~ de cascabel gordo.
1. m. Festejo o diversión en que la gente vulgar, o quienes querían imitarla, se regocijaban y alegraban.
~ de cuenta.
1. m. baile de figuras.
~ de disfraces.
1. m. Aquel en que los asistentes van caprichosamente vestidos de manera no acostumbrada.
~ de máscaras.
1. m. Aquel cuyos participantes llevan máscaras.
~ de Piñata.
1. m. El de máscaras que se celebra el primer domingo de Cuaresma y que suele incluir la diversión de romper la piñata.
~ de salón.
1. m. baile por parejas; p. ej., el vals, el tango, etc.
~ de San Vito.
1. m. coloq. Enfermedad convulsiva; p. ej., el corea.
~ de trajes.
1. m. baile de disfraces.
(REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición)
Y así, también en la vida, es como intento identificar lo real de aquello que no lo es. ¿Cómo me separo del resto para verlo todo de la forma más objetiva posible?. ¿Soy real si logro separarme de lo social?.
Si me pongo ambicioso, pienso en dios. Nadie dios, un dios de pensamiento, de múltiples pensamientos.
Tantas palabras.
Sigo bailando pero no puedo dejar de mirar los detalles que me ofrecen los bailes o, mejor dicho, los "boliches". Las luces, las molduras, incluso la gente está haciendo de ése espacio social algo distinto al boliche de la semana pasada. Era completamente distinto tanto que, físicamente era el mismo, pero una semana después. Cambio reiterado de su configuración.
Volví de bailar pensando lo siguiente: "no bailé".
martes, 14 de mayo de 2013
Está por la mitad.
Estás del lado de adentro y te das cuenta que podés mirarlo todo, interno, externo.. bordeas con la mirada y nada de lo que ves te gusta. Te das cuenta que abajo está todo devastado, sabés que colapsará lo de arriba si abajo está todo roto.
Estás del lado de afuera y podés ver menos, pero igual vislumbrás que no es tan copado como te hubiese gustado. Llorás. Te sentís solo pero no soportás la idea de ser un ente social, un espacio cuadrado, una porción personal se vuelve contexto si se funde con la realidad del otro.
Estás en el medio de los entornos y no podés ver nada o peor, ves mitades.
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