jueves, 2 de enero de 2014
Me como las uñas.
Comerse las uñas y retroalimentarse de palabras, querer dejar de hacerlo y encontrar más uña dentro de la uña misma. Me como las uñas.
Me como las uñas y lo hago aunque estén sucias. Soy consciente que lo hago, lo repito... miro los dedos casi con odio; no quiero que ése molesto, deseado y curvilíneo pedazo de uña esté en mi cuerpo. Lo arranco, lo siento en la boca. Lo odio y quiero que se vaya de mi. Lo trago, entra en mi cuerpo. Estoy masticando, estoy comiendo, estoy ensuciando mi cuerpo con algo que no quiero que esté en él pero, de alguna manera irónica, encuentro la solución en su ingesta.
Me como los problemas. Mastico los problemas. Hago interno lo externo; hago externo lo interno.
Hoy, quiero llorar uñas.
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